Son tres meses los que ella lleva aquí en esta populosa
ciudad con un ritmo que va a mil por hora y ella como una perfecta desconocida
observa cada detalle a su alrededor, sin decir nada, solo conversa con su mente
con esa voz interna que es cómplice de todo y su siguiente paso es empezar a
desdeñar sobre el clima, la gente, las distancias, direcciones, el tráfico y un
sinfín de cosas negativas pero tan innecesarias porque a fin de cuentas tienen solución.
Que complicada es ella que va tan melancólica y perdida, preocupada
por estar bien en una nueva etapa sin saber que va a pasar, a quien se va a
encontrar en este camino o si todo resultará bien, o tal vez mal,
pero ella sabe que debe pensar en su presente dejando el miedo y dando pasos
hacia adelante, recordando que fue su decisión, porque para eso estamos aquí,
simplemente para vivir, para experimentar.
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